
La ciencia detrás de la «arruga capilar»
Cuando pensamos en una arruga, inmediatamente la asociamos con el paso del tiempo. Sabemos que una piel joven presenta una superficie lisa y uniforme, mientras que, a medida que envejece y pierde integridad estructural, aparecen pliegues e irregularidades.
En Miriam Quevedo creemos que el cabello experimenta un proceso similar.
Aunque la fibra capilar no desarrolla arrugas en el sentido biológico, sí manifiesta un signo visible de envejecimiento: el frizz o cabello encrespado. Por eso nos gusta definirlo como la «arruga capilar» y por ello es importante proteger a la fibra capilar de estas agresiones externas.
Igual que una arruga revela cambios acumulativos en la arquitectura de la piel, el frizz refleja alteraciones progresivas en la superficie de la fibra capilar.
Desde una perspectiva tricólogica, el frizz no es únicamente una cuestión estética ni un cabello rebelde. Es una manifestación visible de que la fibra capilar ha perdido parte de su capacidad para mantenerse lisa, cohesionada y resistente frente a los cambios del entorno.
Comprender por qué aparece el frizz es, en realidad, comprender cómo envejece tu cabello.
¿Qué es el frizz?
Si entendemos el frizz como la «arruga capilar», la siguiente pregunta es inevitable: ¿qué cambia en la fibra para que aparezca?
La respuesta está en la superficie del cabello, concretamente en la cutícula, la capa más externa de la fibra capilar y la responsable de proteger su estructura interna.
En un cabello sano, las escamas de la cutícula permanecen compactas y alineadas, formando una superficie uniforme. Esta organización permite que la luz se refleje de manera homogénea, aportando brillo, suavidad y una mayor facilidad de peinado.
Sin embargo, con el paso del tiempo y la exposición repetida a agresiones ambientales y químicas, la cutícula pierde progresivamente su cohesión.
Las escamas se vuelven menos uniformes, aumenta la fricción entre las fibras y se deteriora la fina capa lipídica que recubre su superficie, rica en 18-metileicosanoico (18-MEA), un lípido esencial que contribuye a mantener la hidrofobicidad, la suavidad y la capacidad natural del cabello para repeler la humedad.
Como consecuencia, la fibra capilar pierde parte de su protección superficial, acumula más electricidad estática, responde de forma menos uniforme a la humedad ambiental y disminuye su capacidad para mantenerse alineada.
El resultado visible de todos estos cambios es el frizz.
Desde un punto de vista científico, el encrespamiento puede considerarse un marcador cosmético del envejecimiento de la fibra capilar; es una manifestación de que la superficie de la fibra ha perdido parte de su organización e integridad estructural.

¿Por qué la humedad encrespa el cabello?
Una de las preguntas más frecuentes es por qué la humedad encrespa el cabello y por qué el frizz aparece con mayor intensidad en determinados días o climas.
La humedad, sin embargo, no crea el frizz, del mismo modo que la luz no crea una arruga en la piel. Lo que hace es poner de manifiesto una alteración estructural que ya existía en la superficie de la fibra capilar.
La explicación está en una propiedad fundamental de la fibra capilar: su naturaleza higroscópica.
La queratina, principal proteína estructural de la fibra capilar, posee la capacidad de absorber y liberar agua continuamente en función de las condiciones ambientales.
Este comportamiento forma parte del equilibrio natural de la fibra y permite adaptarse a los cambios de humedad del entorno.
Sin embargo, la forma en la que el cabello responde a esa humedad depende en gran medida del estado de la cutícula.
En un cabello sano, la superficie permanece protegida por una fina capa lipídica, rica en 18-MEA, que confiere hidrofobicidad a la fibra y ayuda a regular el intercambio de agua con el medio.
Con el envejecimiento de la fibra y la exposición continuada a la radiación UV, el calor, los tratamientos químicos o la fricción mecánica, esta capa protectora se deteriora progresivamente.
Como consecuencia, la cutícula pierde cohesión, aumenta la porosidad y el cabello se vuelve más susceptible a absorber humedad de forma irregular.
Cuando la humedad ambiental aumenta, las moléculas de agua penetran en la fibra y establecen nuevos enlaces de hidrógeno con la queratina.
La fibra experimenta una ligera hinchazón y una reorganización temporal de su estructura molecular.
Es entonces cuando aparece el frizz.
En otras palabras, la humedad no provoca la «arruga capilar»; simplemente hace más evidente el envejecimiento de la superficie del cabello.

¿Por qué el verano empeora el frizz?
Muchas personas observan que el cabello se encrespa más durante el verano, pero la humedad no es la única responsable.
Durante esta época confluyen diversos factores que aceleran el envejecimiento de la fibra capilar y favorecen la aparición del frizz:
- Radiación ultravioleta: favorece la fotooxidación de proteínas y lípidos de la fibra capilar.
- Agua salada y cloro: alteran la superficie de la cutícula y favorecen la pérdida de la capa lipídica protectora.
- Temperaturas elevadas: aumentan la deshidratación de la fibra.
- Exposición al viento: incrementa la fricción mecánica y el desgaste progresivo de la cutícula.
Cada una de estas agresiones deja una pequeña huella sobre la superficie del cabello. Individualmente pueden parecer insignificantes, pero su efecto es acumulativo.
Por ello, el verano no crea el frizz. Lo que hace es acelerar los mecanismos de envejecimiento que favorecen la aparición de nuestra «arruga capilar».
¿Cómo actúan los tratamientos anti-frizz?
Los tratamientos anti-frizz no modifican de forma permanente la estructura del cabello. Su función consiste en optimizar el comportamiento superficial de la fibra mediante ingredientes acondicionadores y polímeros filmógenos que forman una película cosmética uniforme sobre la cutícula.
Este recubrimiento ayuda a suavizar las irregularidades de la superficie, reducir la fricción entre las fibras, minimizar la acumulación de electricidad estática y limitar la absorción descontrolada de humedad.
Más que «domar» el frizz, estos tratamientos ayudan a preservar una superficie capilar más uniforme, favoreciendo un cabello visiblemente más suave, brillante y disciplinado.
De la ciencia a la formulación
Comprender los mecanismos que favorecen el frizz permite desarrollar formulaciones dirigidas a preservar la integridad de la fibra capilar.
Este enfoque inspira el ritual Black Baccara, que en ensayos instrumentales demostró hasta 3,5 veces menos frizz y efecto electrostático frente al cabello no tratado, con un efecto mantenido durante 8 horas.
Si el frizz es la «arruga capilar», el futuro del cuidado del cabello pasa por comprender y preservar la biología de la fibra desde la ciencia.

*Resultados obtenidos mediante un estudio instrumental realizado en un laboratorio independiente sobre 5 mechones de cabello sometidos a daño químico y térmico. Los resultados pueden variar en función del estado inicial del cabello y las condiciones de uso.